domingo, abril 06, 2008

Los argentinos lucen su espíritu cooperativo en la feria de Milán, por Alicia de Arteaga

Arte/Importante presencia de galeristas de Buenos Aires en MiArt
Esta muestra de arte moderno es una de las más importantes del mundo


MILAN.- En formato de consorcio y espíritu cooperativo, un grupo de galerías porteñas con el apoyo del ministro de Cultura, Hernán Lombardi, y la curaduría de Adriana Forconi y Florencia Braga Menéndez, celebró la apertura de la edición número 13 de MiArt, feria milanesa con más de 12.000 metros cuadrados, 200 galerías, 65 del exterior, en el predio ferial de Améndola, a diez minutos del formidable y único Duomo.

En Focus Buenos Aires, comparten espacio y pasión Appetite, Braga Menéndez, Wussmann, Elsi del Río, Laura Haber, 713 Contemporáneo, Insight, Zabaleta, Sara García Uriburu, Vasari, Asunto, Masotta Torres y Ernesto Catena, presentes la mayoría de los titulares y, en el caso de los ausentes, representados por obras de artistas de su galería. Trabajos de Sebastiano Mauri, Waissman, Massoch, Lorena Guzmán, Mónica van Asperen, Gian Paolo Minelli, Carlos Herrera, Gabriel Grun, Juan Tessi, José Luis Anzizar, Fermín Eguia y, los videos seleccionados para el Macro de Rosario. Paralelamente, MiArt recibió como país invitado a América latina, con perdón de la contradicción, porque este rompecabezas de identidades no puede seguir siendo calificado de "país". Allí estuvieron el madrileño Fernando Pradilla; Braga Menéndez, con las maravillosas caligrafías construidas de Manuel Amestoy; Daniel Abate, con la seductora obra de Andrea Mocchio; la galería Mito, que presentó la obra de Javier Acosta (bien vale una visita a MiArt) y en la galería Faría-Fábregas, las construcciones virtuales de la venezolana Magdalena Fernández.

El clima de "consorcio", como le gusta decir a Flor Braga, tiene mucho que ver con el entusiasmo de la curadora italiana Adriana Forconi, a quien le bastó pisar Buenos Aires para convencerse de que debía ser la ciudad invitada a esta feria, que busca ganar posiciones dentro de la pole position, que lideran Frieze, Arco y Art Basel. Buenos Aires vive su mejor momento: el último ejemplar de la revista DAM dedica un dossier a las artes visuales en Buenos Aires, sin contar la recomendación de The New York Times y la prestigiosa Traveller, de Conde Nast, que considera a la capital de los argentinos el segundo destino elegido por los viajeros ABC 1.

Atento a la oportunidad, el ministro Lombardi apoyó el envío argentino y decidió "acompañar nuestras riquezas simbólicas profundas con la esperanza de que sea el comienzo de una experiencia exitosa", según sus palabras impresas en el catálogo. En la trama de esta nueva modalidad de gestión del galerismo se adivina la tarea "docente" llevada a cabo todos estos años por arteBA en su espacio Barrio Joven, que supo entrenar a nuevos galeristas en el desarrollo de prácticas profesionales. Por el gobierno de Buenos Aires, en representación de Lombardi, Alejandro Capato actuó como un duende de las relaciones públicas, que no le teme a la inesperada tarea de colaborar en la "colgada" de las obras.

Capital de la moda y el diseño, Milán está decidida a remontar la cuesta del liderazgo que tienen Bologna y Torino en la actualidad. Sólo es cuestión de revalidar los pergaminos de siempre: está en Milán La última cena, de Leonardo, cuadro al que sólo puede visitarse con cita previa, y la Academia Brera ha sido la meca de los artistas desde siempre. Hasta la díscola Vanessa Beecroff se graduó en Brera antes de comenzar a fotografiar mujeres desnudas con botas altas.

Pasión de multitudes
La moda y el arte se dieron cita en el cóctel inaugural. Verónica Etro, Francesca Versace (sobrina de Donatella) y Alberta Ferreti fueron de las primeras en llegar, precedidas del príncipe Serge de Yugoslavia y de Ginevra Elkann, nieta de Gianni Agnelli, patrono de la Fiat hasta su muerte. Ginevra se demoró frente a la serena pintura de Giorgio Morandi, mientras Luchino Visconti di Modrone, sobrino del célebre director de cine, circulaba por espacios contemporáneos.

Hasta el fútbol busca posicionarse en el mundo del arte. Así como en Arco, Raúl, "el ángel del gol" y delantero de Real Madrid, no para de comprar fotos en lo de Helga de Alvear para su colección personal, anoche recorrió MiArt Francesca Moratti, la hija del presidente del Inter de Milán, en plan de compras. Hoy, por la tarde, firmaba ejemplares del almanaque del centenario del Inter, Julio Cruz, jugador argentino y goleador implacable de la escuadra milanesa.

Buenos Aires recibió una atención esmerada de los organizadores de una feria que mantiene abierta la oferta en dos direcciones: arte moderno con obras de Vasarely, Tapies, Alghero Boetti, Morandi, Picasso, Piero Manzini, Giorgio de Chirico, y el vasto, diverso e inesperado universo del arte actual. Están los nombres de la tendencia, como Demián Hirst y Vic Muñiz, pero, para ser internacional, MiArt tiene demasiado color local.

La balanza está del lado de los artistas italianos a diferencia de Art Basel, que incluye sólo un seis por ciento de suizos en sus stands. Un hallazgo para Focus Buenos Aires fue la incorporación de la obra Diego Beyro, ex creativo de Agulla&Bachetti , incorporado ahora al staff de Fábrica, la usina de la creación de los Benetton. Beyro cerró trato con Menegazo Cane (Wussmann) para exponer en Buenos Aires, en julio. Su obra es una instalación de tres sábanas colgadas de una soga a la usanza clásica, en ellas ha pintado los rostros de tres jóvenes en un momento de clímax. Otro acierto, la proyección del último video de Sebastiano Mauri en la Torre Branca: una estructura de 1930, donde los asistentes vivieron "una experiencia religiosa", que dará que hablar.

Tiempo de primavera, tulipanes en las plazas, duraznos en flor y Frances Bacon en el Palazzo Reale acompañan esta edición 2008 de MiArt. La inversión hecha por el gobierno de la ciudad es un verdadero leading case, para la difusión de nuestros artistas en el exterior. Otro dato para el lector: a pesar de la empinada cotización del euro, un café en el aeropuerto Linate cuesta 0,85 euros menos que en Buenos Aires. Y, se sabe, esos sitios no son precisamente baratos.

Por Alicia de Arteaga
Enviada especial


Diario La Nación
Domingo 6 de abril de 2008















El grupo en pleno, en Milán: con espíritu cooperativo y "de consorcio"
Foto: Cesar Menegazo Cane